by Maria Vidiri (Editor), Pablo Saubidet (Foreword by), Hernan Berdichevsky (Illustrator)
En 1985, cuando ten a 10 a os, una noche despu s de cenar tuve una charla memorable con mi pap . Me dijo: Ven , cabez n, vamos a conversar. Entonces me dijo: Bueno, cabez n, jug s muy bien al golf. Pod s ser un gran profesional. Por eso, te ofrezco que dejes el colegio, que lo rindas libre, pero que te dediques 10 horas por d a a jugar al golf. La verdad yo no pod a creer lo que estaba escuchando. Este psiquiatra grandote y de mirada profunda me estaba incitando a que tomara una decisi n profunda e importante porque, quiz s, las primeras decisiones son las que van a ir definiendo para qu lado vamos a caminar. No, pap . Te agradezco mucho, pero la verdad es que a m me encantar a crear empresas, armar equipos, vender, exportar. Eventualmente, logr crear m s de 20 empresas, armar muchos equipos, exportar. Por cierto, un gran sue o cumplido. Pero, con el tiempo, me di cuenta de que no me entusiasmaba tanto el lugar de llegada: lo m s importante para m era el proceso de construcci n, de crecimiento, de aprendizaje. Y eso es lo que me puse en la cabeza muchos a os despu s: aprender permanentemente, aprender de cada una de las personas que atraviesan mi vida. Creo que lo que intent mi padre fue hacerme pensar, desafiarme, ponerme en un extremo. El hombre, el psiquiatra, claramente ten a su prop sito, y creo que lo ha conseguido. Es que desde una temprana edad uno empieza a so ar, a mirar a lo lejos, a visibilizar un norte y con peque os pasos comienza a caminar hacia ese lugar. A Uds les pregunto: Qu quer s hacer? Qu te gustar a hacer? C mo te ves para agregar valor? C mo te ves dando? Qu te gustar a compartir?. Creo que cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de preguntarnos si estamos haciendo lo que tenemos que hacer, lo que queremos hacer, lo que debemos hacer y, especialmente, cu l es la marca que queremos dejar. Y esto nos lleva a tener conversaciones valientes con nosotros mismos, con nuestras familias, nuestros amigos y, por sobre todo, con nuestros hijos. Pero esto no solamente se tiene que hablar: se tiene que hacer. El sue o de armar empresas nunca me abandon -aunque, por suerte, el de las vacas a China, s - y mi primer motor fue cambiar la cultura de trabajo dependiente del estado que observaba en el interior de la Argentina, por otra en donde vibrara la iniciativa privada como forma de desarrollo de las econom as locales. A lo largo del libro vamos a hablar de c mo hacer crecer compa as para lograr objetivos personales y profesionales (Per-sionales). Voy a compartir mis experiencias y los aprendizajes acumulados. Todos podemos crear, todos podemos hacer, todos podemos so ar. De hecho, tenemos la obligaci n de hacerlo. Pero con el compromiso de acompa ar esos sue os con realidades. As que, a no dudarlo. Es el momento para empezar a convertir nuestros sue os en realidades y para ello te comparto mis aprendizajes m s trascendentes. Es la era del Liderazgo CO que comienza por uno mismo. Te animas?